miércoles, 18 de mayo de 2011

DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA Y LA TRANSFOBIA



Embajada de Estados Unidos de América

Final del formulario

DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA Y LA TRANSFOBIA

Publicado el Miércoles, 18 de Mayo de 2011

En todas partes del mundo, hay hombres y mujeres que son víctimas de persecuciones y ataques por su orientación sexual. La homofobia, la Transfobia y la brutal hostilidad vinculada a estas discriminaciones con frecuencia surgen de la falta de entendimiento de lo que realmente significa ser lesbiana, homosexual, bisexual o transexual (LGBT). De modo que para combatir este terrible flagelo y para romper el ciclo del miedo y de la violencia, debemos trabajar juntos para mejorar la educación y apoyar a quienes se oponen firmemente a las leyes que criminalizan el amor y promueven el odio. Al conmemorar el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia el pasado 17 de mayo, afirmamos nuestro compromiso con tal fin.

En nombre de presidente Obama y del pueblo de los Estados Unidos, tengo el orgullo de reafirmar nuestro apoyo a las comunidades LGBT en EE.UU. y en el extranjero, y formulamos un llamamiento al fin de la discriminación y de los maltratos en su contra, donde sea que ocurran. Ya sea que apoyemos a los defensores de la comunidad LGBT en una marcha en Belgrado, que encabecemos los esfuerzos de las Naciones Unidas para reafirmar los derechos humanos de la comunidad LGBT, o que condenemos un deplorable proyecto de ley contra dicha comunidad en Uganda, estamos comprometidos con nuestros amigos y aliados en todas las regiones del mundo que están luchando por la igualdad y la justicia. Cabe destacar que éstos no son conceptos occidentales; son derechos humanos universales.

A pesar de los avances alcanzados y del arduo trabajo realizado, aún queda mucho por hacer para cambiar el curso de la desigualdad y la discriminación contra la comunidad LGBT. Por lo tanto, el Gobierno y el pueblo de Estados Unidos reiteran a la comunidad LGBT todo su apoyo y su firme compromiso de acabar con este ciclo de odio.

sábado, 12 de febrero de 2011

Los libros más vendidos



El equipo de Qué leer comparte con los lectores la lista de los libros más vendidos de cada mes. En esta oportunidad la lista pertenece a cinco librerías independientes de Caracas y una librería de la Isla de Margarita.

Entre los más vendidos de enero se encuentran escritores reconocidos como Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, y varios autores venezolanos, entre ellos: Mirtha Rivero, Maye Primera, Noberto José Olivar, Chefi Borzacchin, Ana Teresa Torres y Federico Vega. Los títulos pertenecen a diversos géneros: biografías, literatura, libros de cocina, de fotografías, de moda, entrevistas, reportajes de investigación y autoayuda Librería Libromall. C.C Galería Los Naranjos. Caracas - Venezuela.

1. El sueño del celta Mario Vargas Llosa. Editorial Alfaguara

2. Comer, rezar y amar Elizabeth Gilbert. Aguilar del sello Alfaguara

3. Yo Ricky Martin. Editorial Random House Mondadori

4. El palestino Antonio Salas. Editorial Planeta

5. Mi cocina ligera Armando Scannone. Fundación Seguros Caracas

6. Basta de historias Andrés Oppenheimer. Debate del sello Random House Mondadori

7. Harry Potter y las reliquias de la muerte J.K. Rowling. Editorial Salamandra

8. Sumario Federico Vegas. Editorial Alfaguara

9. La vida por delante Miley Cyrus. Editorial Ediciones B

10. Mujeres malqueridas Mariela Michelena. Editorial Alfa

Librería Fullbook. C.C Galería Prados del Este. Caracas-Venezuela

1. La rebelión de los náufragos Mirtha Rivero. Editorial Alfa

2. El sueño del celta Mario Vargas Llosa. Editorial Alfaguara

3. Comer, rezar y amar Elizabeth Gilbert. Aguilar del sello Alfaguara

4. El profesor Jhon Katzenbach. Editorial Suma de Letras

5. Los hombres que no amaban a las mujeres Stieg Larsson. Editorial Destinos

6. La biblioteca de los muertos Glenn Cooper. Editorial Grijalbo

7. La catedral del mar Ildefonso Falcones. Editorial Grijalbo

Librería Libroria. Las Mercedes. Caracas- Venezuela

1. Historia del continente oscuro Ana Teresa Torres. Editorial Noray

2. El espejo en el espejo Michael Ende. Editorial Alfaguara

3. De eros y psique Rafael López Pedraza. Instituto Federal

4. Un vampiro en Maracaibo Noberto José Olivar. Editorial Alfaguara

5. Menú estratégico Julián Villalba. Ediciones IESA

6. Teresa de la Parra María Fernanda Palacios. Ediciones El Nacional

7. La Trepadora de Rómulo Gallegos. Norteamericana Genérica

8. Los Europeos Henry James. Ediciones Folio

9. Rayuela Julio Cortázar

10. La conjura de los necios Jhon Kennedy Toole. Editorial Anagrama

Librería Alejandría II. C.C Paseo Las Mercedes. Caracas- Venezuela

1. La rebelión de los náufragos Mirtha Rivero. Editorial Alfa

2. El sueño del Celta Mario Vargas Llosa. Editorial Alfaguara

3. Venezuela en el cielo de los escenarios Chefi Borzacchini. Fundación Bancaribe

4. Mujeres malqueridas Mariela Michelena. Editorial Alfa

5. Sumario Federico Vegas. Editorial Alfaguara

6. Riña de gatos Madrid 1936 Eduardo Mendoza. Editorial Planeta

7. La república alucinada Maye Primera. Editorial Alfa

8. Travesuras de una niña mala Mario Vargas Llosa. Editorial Alfaguara

9. A la cara Christ Faust. Editorial PuntoCero

10. Verano de J.M. Coetzee. Editorial Random House Mondadori

Librería Tecnibooks. C.C. Pampatar. Margarita- Venezuela

1. El palestino Antonio Salas. Editorial Planeta

2. El cementerio de Praga Umberto Eco. Editorial Lumen

3. La otra isla Francisco Suniaga. Editorial Oscar Todtmann Editores

4. Margarita infanta Francisco Suniaga. Editorial Radom House Mondadori

5. La rebelión de los náufragos Mirta Rivero. Editorial Alfa

6. Mi cocina ligera Armando Scannone. Fundación Seguros Caracas

7. Las valkirias Paulo Coelho. Grijalbo del sello Random House Mondadori

8. Conversaciones con Dios 1 Neale Donald Walsch. Editorial Grijalbo del sello Random House Mondadori

9. Yo sigo acusando Agustín Blanco Muñoz. Cátedra Pio Tamayo- UCV.

martes, 25 de enero de 2011

El género epistolar



"El género epistolar, cuyo forma de expresión tradicional es el texto que comúnmente conocemos como carta, es uno de los más libres que existe dado que abarca una gran cantidad de temas y propósitos, expuestos de manera diversa, siempre y cuando cuente con un destinatario a quien va dirigida la carta y sus respectivos encabezamiento, saludo y despedida. En el cuerpo de la carta pueden aparecer recomendaciones, comentarios, solicitudes, diálogos, narraciones, poemas, notificaciones, argumentaciones de todo tipo hasta saludos y despedidas. En relación con sus objetivos y el ámbito de interés. una carta puede ser privada, pública, oficial, abierta, doctrinal, científica, poética o amorosa. Evidentemente, su clasificación depende del grado de universalidad del mensaje que contenga, de la cantidad de personas a la que la carta puede alcanzar con sus significados.

Con el transcurrir del tiempo, el género epistolar ha cambiado su función en el mundo: la posibilidad de comunicación inmediata hace que se impongan los mensajes fragmentados, pequeñas piezas de lo que anteriormente eran las largas comunicaciones que escritas con pluma y contenidas en sobres lacrados viajaban por semanas o meses de un lugar a otro de un país o entre países y continentes para transmitir informaciones, pensamientos y sentimientos. Sin embargo, todavía hoy se escriben cartas y, aunque no lleguen con la frecuencia que solían hacerlo, todavía sentimos esa fascinación cuando un sobre o incluso un correo electrónica con cierta extensión nos llega, nos habla directamente y nos trae algo de la esencia del remitente.

Y si existe un tipo de carta que todavía tiene una vigencia fácilmente comprobable es la carta amorosa porque no existe dispositivo de comunicación que nos resuelva uno de los eternos retos humanos: ¿cómo puedo expresar lo que siento? Hace falta la voluntad de hacerlo, el sentarnos a escribir, el tener siempre presente la persona a quien dirigimos la carta, necesitamos imaginación pero también corazón, creatividad y sentimiento pero no debemos dejar de lado los argumentos. En la guerra, en el amor y en las cartas de amor todo parece estar permitido. Escribimos con ese tono íntimo y secreto de quien susurra pero, también, toda persona que le escribe al objeto de su amor quiere trascendencia, quiere que otros puedan entender el placer que obtiene cuando es correspondido y el martirio que significan las esperas, los rechazos, las despedidas y las rupturas.

Por eso, cuando escribimos una carta de amor, no escribimos sólo para que una única persona nos entienda sino también para que aquél que por accidente o con nuestra aprobación lea el texto, nos conozca un poco más y pueda él también reencontrarse, en su labor de lector, con las complejidades de ese sentimiento inabarcable que es el amor."

Autor: Jesús Nieves Montero

viernes, 21 de enero de 2011

Escritura Creativa, la carta creativa








La escritura, al igual que el hablar, escuchar y leer, es una modalidad de comunicación que puede estudiarse y enseñarse como un sistema diferente en estructura y función a las otras artes del lenguaje. La escritura permite expresar la cultura y el arte en una diversidad virtualmente inagotable de formas.

Consideremos a la Escritura Formal que es un texto teórico-práctico que presenta los procesos de la escritura tanto en su carácter específico como en su relación con las otras áreas, especialmente con la de la lectura.

La diferenciamos de la Escritura Creativa: “La escritura creativa es la que defiende y busca conscientemente valores estéticos en el uso del lenguaje, independientemente del género en el que se enmarque el texto” (Nieves Montero, 2009)

Dentro de esta lógica tenemos que, el género epistolar es diferente del género literario epistolar, en el que se funda la forma estética y la idea literaria.

Si precisamos la definición de Epístola, según el Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:

1. f. Obra literaria en forma de carta, en prosa o verso, con un objetivo moralizante, didáctico o humorístico:

2. las epístolas de Lope de Vega son muy interesantes.

3. Escrito que se dirige a determinadas personas, en especial los de los apóstoles a los fieles: la Epístola de san Pablo a los Corintios.

4. En la Iglesia católica, parte de la misa anterior al evangelio en la que se lee un fragmento de alguna epístola de los apóstoles.

Tenemos entonces que una epístola es una escritura dirigida o enviada a una persona o un grupo de personas que habitualmente toma la forma de carta; con el devenir del tiempo, la epístola se transformó en un texto casi ensayístico dignificado por un estilo exigente y formal, muy a menudo provisto de intención didáctica o moral, pero otras veces consagrado a una mera función distractiva o emocional.

La epistolografía (del griego πιστολή, «carta» y γραφία, «escritura») es una actividad literaria que consiste en escribir cartas. Por su temática y su uso del 'yo', la epístola se encuadra dentro de la escritura creativa, junto con la autobiografía, las confesiones, el diario, las memorias y el monólogo.

La carta o epístola, vemos pues, es un género muy flexible, que se presta a múltiples usos y clasificaciones. Desde el punto de vista del emisor, cabe distinguir cartas reales, apócrifas y ficticias. Por su interés literario, histórico o antropológico, algunos de los tipos más notables son los siguientes:

Carta abierta: aunque tiene un destinatario concreto, el autor la envía a un medio de comunicación. Suele contener críticas o peticiones, y su publicación funciona como una forma de presión. Un ejemplo célebre es Yo acuso, de Émile Zola, carta abierta dirigida al presidente de Francia sobre el Caso Dreyfus. El escritor español Fernando Arrabal ha publicado varias cartas de este tipo (Carta al general Franco, Carta a Fidel Castro, Carta a Stalin).

Carta apócrifa: es aquella que se atribuye, falsamente, a un autor célebre. Algunas cartas apócrifas, consideradas auténticas por muchas personas, han ejercido una influencia notable: tal es el caso de la presunta correspondencia entre Jesucristo y el rey sirio Abgaro V de Edesa que Eusebio de Cesárea incluye en su Historia eclesiástica. En los siglos XX y XXI, algunos autores recurren a la carta apócrifa como recurso literario: así, C. S. Lewis escribe Cartas del diablo a su sobrino (1942) y Fernando Sánchez Dragó publica en 2001Carta de Jesús al Papa.

Carta de amor: aunque se trata en principio de un documento privado, trasciende esta categoría para convertirse en un género literario específico, de lo que da fe la convocatoria de concursos de este tipo de cartas. Desde 1937, en que llega la primera misiva, la ciudad de Verona recibe innumerables cartas de amor dirigidas a Julieta. Asimismo, la correspondencia entre Pedro Abelardo y su amante Eloísa puede considerarse un clásico del género.

Carta ficticia: es aquella que se atribuye a un personaje de ficción. El sofista griego Alcifrón es el autor clásico de este tipo de cartas, puestas en boca de personajes típicos o pintorescos, como parásitos y cortesanas.

Epístola en verso: su referente clásico son las Epístolas del poeta latino Horacio y las cartas en verso que Ovidio escribe desde el exilio (Pónticas). En el siglo XX, el poeta vasco Gabriel Celaya recupera esta tradición en su libro Las cartas boca arriba (1951).

Novela epistolar: numerosas novelas incluyen cartas de alguno de los personajes. En la antigüedad tardía, Heliodoro y Aquiles Tacio, usan ya el recurso. Cuando toda la novela (o al menos parte importante de ella) consta de una o varias cartas, hablamos de novela epistolar. Son ejemplos célebres Las amistades peligrosas de Pierre Choderlos de Laclos y Los idus de marzo de Thornton Wilder.

Estructura de la carta o epístola

Una estructura típica incluye las siguientes partes: -Introducción -Primera parte, de carácter teórico-doctrinal -Segunda parte, exhortación moral –Conclusión.

Una estructura creativa puede modificar dicha estructura con una superposición de los planos temporales.

La historia de la epistolografía comienza en la antigua Mesopotamia y Egipto. Para entender las cartas que se conservan de esta época hay que tener en cuenta que la escritura es entonces una técnica especializada al alcance de muy pocas personas. De ahí que se trate, sobre todo, de correspondencia oficial o mercantil. En Egipto, tienen especial importancia las Cartas de Amarna, que recogen la correspondencia diplomática de los faraones Amenofis III y Akenatón y arrojan luz sobre las relaciones del Egipto de la época con las naciones vecinas.

La epistolografía goza de gran consideración como género literario en el mundo grecolatino. Se concibe la carta como una "conversación por escrito", de estilo austero y claro. La composición de epístolas apócrifas y ficticias es uno de los ejercicios favoritos de rétores y sofistas. Así, el sofista griego Alcifrón debe su fama a sus cartas ficticias (ordenadas en cuatro series: cartas de pescadores, de labradores, de parásitos y de cortesanas). Uno de los desarrollos más interesantes del género es la epístola en verso, cultivada por Horacio y otros poetas. En sus Heroidas, Ovidio ofrece 21 cartas de amor, puestas en boca de personajes femeninos célebres, como Safo, Penélope y Dido. Las cartas de Cicerón, sin ser la parte más importante de su obra, se consideran un testimonio de gran valor sobre la vida del autor y la cultura y manejos políticos de la Roma de su época. Destacan también, entre otras, las cartas del filósofo Séneca, de Plinio el Joven y de los sofistas Luciano, Claudio Eliano y Filóstrato. Las cartas o epístolas de Pablo de Tarso y otros autores cumplen una función muy especial en el Nuevo Testamento, permitiéndonos conocer algunos de los conflictos y puntos de vista de los primeros núcleos cristianos. Algunas de ellas se consideran hoy apócrifas. Lo mismo sucede con el epistolario de los primeros padres de la Iglesia, como Ignacio de Antioquía y Clemente de Roma.

De la antigüedad tardía se conservan epistolarios de gran interés, tanto de autores paganos (Libanio, Juliano el Apóstata) como de padres de la Iglesia (Gregorio Nacianceno, Gregorio de Nisa, Juan Crisóstomo, Sinesio de Cirene, Teodoreto de Ciro).

El estudio de los epistológrafos grecolatinos ha generado una bibliografía voluminosa, volcada en un primer momento hacia las cartas como material auxiliar para el estudio de otros géneros y materias. En los últimos años, la epistolografía ha comenzado a despertar interés por sí misma, como un género literario con valor propio.

Edad Media. La cultura bizantina produce también epistolarios de gran riqueza, como los de Eustacio de Tesalónica, Juan Tzetzes y Miguel Psello.

En el Renacimiento, Siglos XVI y XVII, Petrarca y Erasmo de Rotterdam, entre otros, siguen cultivando con acierto el género. La correspondencia de Erasmo con Martín Lutero se considera un documento esencial para entender la Reforma Protestante. Erasmo y Juan Luis Vives escriben sendos manuales sobre el arte de escribir cartas, con el mismo título (De conscribendis epistolis, de 1522 y 1536, respectivamente).

En España, la epístola poética conoce un momento de esplendor en el Siglo de Oro, con creaciones como la Epístola a Boscán de Garcilaso de la Vega y la Epístola moral a Fabiode Andrés Fernández de Andrada.

Los autores ilustrados del siglo XVIII retoman con interés el género, utilizado por ejemplo por Voltaire (Cartas filosóficas, Cartas de Memmius), Montesquieu (Cartas persas), José Cadalso (Cartas marruecas) y el Padre Feijoo (Cartas eruditas y curiosas). A finales de siglo, Pierre Choderlos de Laclos publica Las Amistades Peligrosas, novela epistolar de enorme éxito.

La epistolografía sigue viva en el romanticismo con creaciones como Cartas desde mi celda y Cartas literarias a una mujer, del poeta español Gustavo Adolfo Béquer. Se publican también en este período novelas epistolares célebres, como Las cuitas del joven Werther de Goethe, Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley y Drácula de Bram Stoker.

Los autores realistas recurren también a la novela epistolar, que les permite ahondar en la psicología de los personajes. Un ejemplo notable es la primera parte de Pepita Jiménez, de Juan Valera.

En el siglo XX, las cartas de Howard Phillips Lovecraft y J. R. R. Tolkien se consideran parte esencial de la obra de estos autores, pues iluminan muchos aspectos de su obra de ficción. Algo similar puede decirse de poetas como los españoles Juan Ramón Jiménez y Vicente Alexandre y el nicaragüense Rubén Darío en su libro Las cartas boca arriba (1951), el poeta vasco Gabriel Celaya recupera la tradición de la carta en verso, de estirpe horaciana, relativamente abandonada en los tiempos actuales del siglo XXI.

Los criterios de selección del Concurso Cartas de Amor, patrocinado por Montblanc este año 2011, cuyo tema es obviamente el amor, corresponden a lo que configura al género epistolar: una escritura dirigida o enviada a una persona o grupo de personas, y abarca una muestra heterogénea en contenido y forma, por lo tanto, la creatividad es lo que impera, con la libertad de expresar emociones a través de prosa poética.

Enfatizamos en que se debe observar la estructura emisor - destinatario (reales o imaginarios), transmitir un alto grado de emocionalidad, ser breves (un máximo de dos cuartillas), sin errores ortográficos o de sintaxis, es decir, el enlace y relación de las palabras para formar oraciones relacionadas entre sí.


Foto: carta de Joan Miró a Josep Tremoleda (1965)

Fuente: Flirck